martes, 7 de abril de 2026

"Música de Goles": presentación de la próxima exhibición gráfica.

 Música de Goles.

(Exhibición gráfica)

 

de Camilo Pérez Aguad.

 

A riesgo de evitar el lugar común de escribir de manera general sobre el juego del futbol cuento mi propia experiencia porque no es lo mismo, aunque sea igual. 

 

Mi abuelo paterno, José Antonio Pérez, nacido con el comienzo del siglo XX en Córdoba, Argentina; era doctor. Fue un hombre al que nunca tuteé, del que se sabía se fue con amigos por el Río de la Plata al Estadio Centenario para la final que disputaba la Argentina en el Mundial de 1930 en Montevideo, y quien luego vivió exiliado en los Estados Unidos de Norteamérica durante la Segunda Guerra Mundial. De regreso del Uruguay lo abandono la segura convicción juvenil en el futuro viendo como una muy nueva y originalísima idea para hacer del mundo algo más pequeño y habitable se corrompía ya definitivamente tras las intenciones de un Benito Mussolini en la Italia de 1934 evidenciando la demagogia uruguaya de acoger la primera copa del mundo aduciendo el centenario de su independencia. Para él, por ese entonces, todo era uno y lo mismo.

 

Mi papá, de destino arqueólogo exiliado en México, me explicó de visita en las ruinas prehispánicas de Oaxaca el sentido del juego de pelota donde solo los vencedores del encuentro ganaban su lugar en el "paraíso" en un merecido sacrificio ritual. Con esa misma lógica, cuando veíamos en televisión algún encuentro de la selección argentina o mexicana, él ocupaba el lugar de quien espera enfrentarse a un excelente equipo del que conviene aprender a superarse a uno mismo que es, finalmente, de lo que se trata ganar, y no que los otros pierdan. Esperaba un juego con reglas como en la vida.

 

Mi hermano, periodista y padre de un niño, había tenido la quinceañera ocurrencia de comprar con el cambio restante de las compras del supermercado que teníamos a nuestro encargo cada semana, un juego de mesa "Chuta-Gol" que anunciaban hasta bajo las almohadas. Evidentemente yendo contra cualquier lógica de la economía familiar, compramos el fantástico juego y los castigos consecuentes de una madre abnegada. Lo que yo puedo aducir a su favor es su convicción por un futbol para todos, un juego que por ese entonces ya había trascendido más allá de la cancha y el balón, que bien podía haberse tratado del tenis, el ciclismo, etc. pero que históricamente fue el futbol. Es su concepto de porque, así como hoy son las cosas, tal vez ya no lo sean mañana... esperando jugar pimpón.

 

Eso es la Música de Goles.

 




Dato Picante: La presidente Claudia Sheinbaum invita al Rey de España mientras ella organiza un concurso femenil para ceder su lugar en la inauguración.


Duda Congeladora: ¿Quién se beneficia de jugar en la locación de un país en pie de guerra?.